miércoles, 9 de septiembre de 2009

Jordi Doce y el cuarto aniversario de Littera Libros

Jordi Doce, Oxford, 1999.


1. Littera Libros acaba de cumplir cuatro años. ¿Cómo enjuiciarías, en términos generales, la trayectoria de la editorial?

Creo que Littera Libros es un ejemplo perfecto de lo que puede hacerse cuando un presupuesto forzosamente modesto es corregido y hasta trascendido por el entusiasmo, el conocimiento, la curiosidad, la amplitud de miras y el deseo de sumar, de tocar con rigor y coherencia muchos palos distintos. Ha habido tiempo para publicar poesía, ensayo, diarios, artículos, para tener escritores españoles, portugueses y, muy pronto, un estadounidense, para hacer libros de distinta extensión y naturaleza que responden a estéticas muy diversas. Creo que el balance no puede ser más positivo, a la espera de que la crítica de los suplementos nacionales conceda a estos libros el espacio que se merecen. Entretanto, la red constituye una alternativa mucho más abierta y liberadora para darlos a conocer entre los lectores interesados.


2. ¿Qué supuso para el conjunto de tu obra el libro que publicaste con nosotros?

Littera Libros me dio la oportunidad de recuperar la fe en la publicación, de vivirla con alegría después de una temporada de profundo escepticismo al respecto. Pude reunir las páginas en prosa que escribí casi al mismo tiempo que Lección de permanencia (Pre-Textos, 2000) y ofrecer, por así decirlo, el reverso del tapiz, el revés de la trama, una especie de acotación en prosa de los poemas que componían aquel libro. En cierto modo, me permitió colocar una de las piezas que faltaban en el rompecabezas de mi pasado.


3. ¿En qué estás trabajando en la actualidad?

Ando con varios proyectos a la vez: un libro de poemas que crece con cierta agilidad; un breve libro de ensayos sobre Eliot y Auden que verá la luz a comienzos del año que viene en la editorial Vaso Roto; y, finalmente, un par de trayectos de traducción de los que todavía no puedo decir gran cosa. Me gustaría reunir en un solo volumen muchos de los fragmentos y aforismos que cuelgo regularmente en mi bitácora, pero creo que esperaré un poco más. Se publica demasiado y ya he contribuido de sobra con mi dosis particular de ruido ambiente.


4. ¿Podrías adelantarnos una parte de ese nuevo trabajo?

Un poema reciente, creo que muestra del tono general del nuevo libro.


ENTONCES

Cuando el mundo se convirtió en el mundo

la luz brillaba como de costumbre

sobre un reloj indiferente,

el aire estaba lleno de comienzos

y mil veces en mil calles distintas

alguien se tropezaba en una piedra

y esa piedra le abría los ojos;

fue la ocasión que todos esperábamos

para tomar las mismas decisiones,

besar de nuevo el mismo suelo,

decir los hasta luego de anteayer;

y el rostro amado y rutinario

que fingía escuchar

o brindaba una mano distraída

volvió a apartarse antes de tiempo.

Detrás de las ventanas crecía la penumbra,

una gaviota hurgaba en la basura

y los niños jugaban casi a ciegas

ignorando los gritos de sus madres.

Era un día cualquiera en la ciudad,

con su ruido de fondo en nuestras venas

y el hollín de la noche borrando cercanías.

Quien guardó una moneda en su bolsillo

no fue más rico a la mañana.

Nada ocurrió que pueda recordarse,

ninguno de nosotros se dio cuenta

cuando el mundo se convirtió en el mundo.





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