(Juan Ruiz de Torres, España, 12.2009)
http://www.prometeodigital.org/RESE%C3%91AS_GUICHARD.htm

(Ésta es la reseña que Enrique García Fuentes publicó en
Una de las cosas más divertidas que puede encontrarse uno en el actual mundillo literario extremeño son las atrevidas soflamas con que José María Cumbreño inunda, desde su página web, las recientes apariciones de la editorial villanovense “Littera libros”, a la que siempre ha estado muy vinculado. Pero lo mejor de todo (agárrense) es que, tras esa bromista forma de libelo literario, la mayor parte de las veces, hay mucho de verdad escondido dentro; dicho de otra manera, que Cumbreño, sobre ser buen poeta, demuestra un curioso olfato crítico que, muchas veces lo quisiera el que abajo firma. La arrebatada prosa con que insta, cual si de un levantamiento popular se tratase, a internarnos en los vericuetos de autores absolutamente noveles por estos lares, encierra en sí, sin embargo, mucho de certeza y una satisfacción sólo menoscabada por la noción de no haber sido uno quien lo descubrió primero. Ocurrió con David Yáñez, pasó con Elena Román y les garantizo que ha vuelto a acertar en los casos que hoy nos concitan, sobre todo en el del mejicano Omar Pimienta -aunque no sea desdeñable, tampoco, el atrevido poemario que presenta Antonio Orihuela -.
Antonio Orihuela
No soy partidario, aunque ya lo he hecho más de una vez, de aparear libros distintos en una reseña, pero muchas veces, a la falta de espacio, a la lógica premura por darlos cuanto antes a conocer, se une el hecho de las (para mí) evidentes similitudes que contraen y que quizá sea fácil relacionar porque salen a la luz en períodos muy cercanos; de existir mayor separación en sus publicaciones (o, vale, de no ser leídos en lapsos coincidentes) quizá lo que hoy a mí me parecen coincidencias no fueran en otras circunstancias. Pero lo cierto es que entre El corazón no duerme, de Antonio Orihuela, y Primera persona: ella, de Omar Pimienta, aparte de la casa común que hoy los a da a conocer, los intuyo unidos porque entre ellos sobrevuela el prototipo más único de ángel bueno que conoce la poesía contemporánea; me estoy refiriendo (como quizá se haya intuido) a César Vallejo. Flanqueado al comienzo y al final por sendos poemas compuestos por exuberantes enumeraciones (“Luz de nuevo perdida” y “El mapa del mundo”), el cuerpo del libro de Orihuela lo constituye una parte central que le da título y en la que el poeta amalgama evocaciones de la figura paterna con imágenes de un raro onirismo, pespunteadas por una historia amorosa latente y un culturalismo actual que logra, en su conjunto, un efecto inquietante.
Omar Pimienta
La evocación de otra figura, en este caso la materna, redondea el otro libro que nos ocupa. Recién salgo (¿otra coincidencia?) de la avalancha que plantea Junot Díaz en su memorable La maravillosa vida breve de Óscar Wao, cuando vuelvo a sentirme sacudido por el ímpetu casi grafómano de esta entrega de Omar Pimienta. Se sale de ella borracho y aturdido, vapuleado por un derroche de palabras que, como una presa que rompe, o un glaciar que avanza inexorable, arrastra entre sus palabras sudor y uñas, placer y convalecencia, derrota y atosigante incertidumbre. Del mismo modo que la ola nos estalla cuando avanzamos y la sal, las algas, la arena removida, las conchitas rotas y el agua feroz nos acribillan, así nos sacuden estos versículos, ebrios de ritmo y vocablos terebrantes que nos hacen mantener, una vez más, la fe en la poesía: “lo peor de tus fotos es cuando las toco / la punta de mis yemas huelen a ti / como pelar alguna fruta / con una cáscara de imágenes // y descubrir // la pulpa de algún recuerdo en movimiento”. Tiene razón Cumbreño, sí.
ENRIQUE GARCÍA FUENTES
Omar Pimienta, Primera persona: ella y Antonio Orihuela, El corazón no duerme. Ambos en Villanueva de
Luis Arturo Guichard es el segundo por la derecha
De izquierda a derecha: José María Cumbreño y Luis Arturo Guichard
Teresa Guzmán y Juan Ricardo Montaña, autor este último de Viaje a Éfeso
Conversaciones con máscara es un poemario que apela a ese pasado
encuentro, o encuentro actual o venidero y donde después de sentarnos
frente a frente, de

1. Littera Libros acaba de cumplir cuatro años. ¿Cómo enjuiciarías, en términos generales, la trayectoria de la editorial?
Por lo que he podido comprobar, la editorial ha consolidado una línea de publicación con identidad reconocible, dando a conocer trabajos muy interesantes de autores emergentes. Cada publicación de Littera Libros es una completa sorpresa.
2. ¿Qué supuso para el conjunto de tu obra el libro que publicaste con nosotros?
Supuso ver la primera de mis obras traducida al castellano, cosa que se me antojaba imposible.
3. ¿En qué estás trabajando en la actualidad?
Estoy escribiendo una obra de teatro sobre el acoso escolar para público adulto.
4. ¿Podrías adelantarnos una parte de ese nuevo trabajo?
Seis antiguos condiscípulos se reúnen para celebrar el 25 aniversario de su promoción. El motivo de la convocatoria, sin embargo, se va revelando diferente: escoger el fracasado del curso.
Un fragmento:
(En TINO parla amb
TINO: No vull tornar a l’oficina.
MARTA: Has agafat un bon pet!
CASADEVALL: Sóc del Club Nàutic de Salou. Tinc el carnet de patró de iot.
TINO: La meva vida és una merda. No vull tornar a casa!
MARTA: Perquè ho dius això?
CASADEVALL: Tinc un iot de dotze metres d’eslora. Es diu “Freedom”; “Llibertat” en anglès.
FINA: (saltant) Però què burro ets, Casadebull!
TINO: Una puta merda: de casa a la feina i de feina a casa. Al vespre, em fan jugar amb els crios, mentre a la televisió fan programes de merda. A mi, no m’agraden els crios, ni la televisió. Els dissabtes per la tarda els he passejar-los a tots amb el cotxe. I els diumenges, he d’anar a dinar amb tota la puta família. Amb tota. No m’agrada passejar, ni els cotxes, ni la merda de crèdits amb que pago la meva vida de merda. M’agraden les motos perquè no hi van críos, ni dones embarassades, ni el cony maletes plenes de merda.
FINA: T’agraden els meus pits? (Silenci) Agafa-me’ls. Que me’ls agafis, collons!
(en CASADEVALL obeeix tímidament)
TINO: La meva dona no em deixa donar-li pel cul; i, a mi, porta quinze anys, donant- me pel cul amb aquesta puta vida de merda!
MARTA: Tino… vols que t’ajudi a vomitar?
FINA: Així no, imbècil: prem-los fort. Més fort! Però què inútil ets, Casadebull!
TINO: Saps que vull fer? Saps que faré? Fotré el camp de casa. Buidaré els comptes de tots els clients de l’oficina. De tots els que portin una vida de merda. De
tots els que paguin crèdits per portar aquesta vida de merda. A tots els que tinguin família, els deixaré a zero. Sense res. També a la meva. Hi penso cada dia que sóc a l’oficina, a tota hora: mentres cago, mentres follo, mentres jugo amb els nens…!
MARTA: Tino…jo…
FINA: Remena’ls. He dit que me’ls remenis, tros de talòs!
TINO: (somicant) No vull seguir així. Vull marxar amb tu, Marta. Amb moto. Amb tu. Amb tu…
(
FINA: (li clava una forta bofetada a en CASADEVALL) Però què t’has cregut, imbècil? Creus que m’he posat aquests pits per a que tu els magregis, foca greixosa? Creus que m’impressiona el teu iot de merda, la teva vida de merda, Casadebull? Quin fàstic que em fas!
(en CASADEVALL s’ha posat a plorar. Surt corrent de l’aula)

Intentando ser objetivo (al fin y al cabo son amigos míos), diría que es la trayectoria de una editorial que ha sabido hacer excelencia de la humildad con la que se aventuró a salir a un mundo verdaderamente complejo y desafiante. La dedicación casi heroica de sus promotores –ellos mismos poetas-, el esmero en el cuidado de sus libros y el trato fraternal con sus autores, han obrado el milagro. Legitimada por unos lectores que quizás echen en falta tiradas más amplias para hacerla más accesible, Littera Libros puede sacar ahora la cabeza con el orgullo de los supervivientes.
Para mí supuso la oportunidad de dar a luz algo diferente a la poesía que había venido publicando en los últimos veinticinco años. El cuenco de la mano es lo único que he escrito en prosa en todo este tiempo, y el hecho mismo de su escritura, su justificación, tiene su origen en el amable ofrecimiento que en su día se me hizo de publicar en Littera, algo que acepté de inmediato –sin saber en qué iba a consistir exactamente mi participación- a la vista de alguno de los primeros ejemplares que llegaron a mis manos, de una exquisitez poco común. El resultado fueron aquellas prosas que, sin dejar de hacer referencia a mi poesía y a sus circunstancias fundacionales, me acercaron a nuevos lectores y en mí mismo abrieron nuevas expectativas de futuro.
3. ¿En qué estás trabajando en la actualidad?
En un nuevo libro de poemas del que hasta ahora no tengo ni la palillería, sólo notas sueltas y la voluntad de escribirlo sin prisas.
4. ¿Podrías adelantarnos una parte de ese nuevo trabajo?
A falta todavía de algo que merezca la pena, aquí va un texto de estirpe cacereña de los que ruedan por los cajones:
Aunque los constructores dejan bajo los edificios la semilla del desmoronamiento, en lo alto, en las desmochaduras de las torres, mientras el sol arranca reflejos minuciosos de las piedras, de la argamasa pobre de las indefensiones, la mirada reúne los cielos de este mundo en uno solo de un azul olvidado.
No hay otra luz que ésta. Ni otra claridad.
Omar Pimienta. En la frontera de Méjico con Estados Unidos.
1. Littera Libros acaba de cumplir cuatro años.
¿Cómo enjuiciarías, en términos generales, la trayectoria de la editorial?
Creo en cada uno de los libros que he podido leer de Littera. Estoy orgulloso de que Primera Persona: Ella esté en Littera, la casa perfecta a la que pudo llegar ese libro huérfano. No tengo muchos argumentos para hacer un juicio justo, no puede haber un juicio justo porque la literatura y este proyecto editorial se reirían de mis calificativos. Únicamente diré que estoy agradecido de formar parte de la familia (sólo en familia se puede permitir este tipo de empresas): mucho trabajo, excelente literatura, determinación y poca sensatez: Littera.
2. ¿Qué supuso para el conjunto de tu obra el libro que publicaste con nosotros?
Primera Persona: Ella fue publicado aquí en Tijuana en 2004. Fue mi primer libro y le tengo un cariño especial. Revisarlo, quitarle, ponerle, saborear la idea de que alguien lejos de aquí lo lea y lo aprecie reanimó mi escritura. Cuando lo publiqué por vez primera, en ese entonces, escribir se me había convertido en un ejercicio de respiración; al revisarlo de nuevo comencé a sentir que me faltaba el aire.
3. ¿En qué estás trabajando en la actualidad?
En un álbum fotográfico. En un poemario. En las dos cosas.
4. ¿Podrías adelantarnos una parte de ese nuevo trabajo?
Una noche con hacha se defendió de los pitufos
la vida se podía ir por las venas
pero entraba
no siempre con la misma fuerza y por eso hay que aumentarle
la invasión de los fili -bluesteros nos tomó por sorpresa a todos
cientos de pitufos intentaban matarlo
él era el herrero que protegía las casas de la ciudad de paso
un hombre bueno decía don Marcos a mi me compraba chocolates
Adrián aseguró haber matado a varios él era más grande y tenía una hacha
nunca supe que pensar me dan más miedo los pitufos que la heroina
creo recuerdar los muebles las paredes destrozadas
Adrián murió de un pasón
o se suicido de un pasón
o simplemente se les adelantó a las creaciones de Hanna-Barbera
seguramente le encontraron la vena azul destrozada
nuestra tarjeta de presentación
herrería Efestos
Calle 10 # 870 Colonia Libertad P/B Tijuana México
tel: 6 83 18 35
presupuestos gratis en Tijuana y San Diego
Luis Arturo Guichard
1. Littera Libros acaba de cumplir cuatro años. ¿Cómo enjuiciarías, en términos generales, la trayectoria de la editorial?
Littera es una editorial hecha por poetas, y creo que eso la define por entero: bella, exigente y radical.
2. ¿Qué supuso para el conjunto de tu obra el libro que publicaste con nosotros?
La experiencia fuerte e inesperada de entrar en una especie de canon paralelo: pocos ejemplares magníficamente cuidados por gente que se emociona con lo que está haciendo.
3. ¿En qué estás trabajando en la actualidad?
Cuando termino un libro de poemas quedo huérfano y desorientado -más que de costumbre, quiero decir. En la transición hacia el libro siguiente lleno libretas de fragmentos indiferenciados y sin poda que luego me conducen a algo (o no).
4. ¿Podrías adelantarnos una parte de ese nuevo trabajo?
Va uno de esos fragmentos, que retrata un poco su propio destino.
***
Cosas que se quedaron en la sombra,
alimentadas al abrir y cerrar la puerta.
Cosas que se guardaron para un más tarde,
para habrá algún día, para el brillo del futuro.
Cosas que nos miran suplicantes,
tratando de recordarnos que tienen
una verdad y un uso.
Cosas: agendas que se convirtieron
en el libro de los muertos,
números de teléfono
que sólo llaman al pasado,
cuadernos con anotaciones
que ahora son oscuros epicismos,
fotos en sepia de personas en sepia.
Cosas apenas vivas en la sombra
que proyectan nuestros cuerpos,
batallas perdidas que, con suerte,
ya no son nuestras batallas.
***